Cómo ser constante y vencer la pereza rápidamente. Guía completa

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¿Te estás preguntando cómo ser constante? Esta es la brutal verdad sobre la constancia en el deporte, en la dieta o en el trabajo: Hay muchísima gente que cree que no son constantes por falta de motivación.

Dicen: “Los primeros días estoy dispuesto/a a todo pero después de un tiempo pierdo las ganas. Si estuviera más motivado seguro que conseguiría ser más constante.”

Si sólo fuera la motivación…

Si realmente quieres ser más constante en lo que te propones tienes que hacer 2 cosas:

  1. Entender porqué no somos constantes por naturaleza
  2. Tener un arsenal de estrategias preparadas para impulsarte a seguir con el plan aun cuando no tienes ganas

De lo contrario te ocurrirá lo que a tantos otros nos ha pasado: empezamos muchas cosas y no acabamos ninguna.

Lo que puedes encontrar por internet a la hora de ser más constantes son pequeños trucos o estrategias que no dejan las cosas muy claras. O simplemente consejos que cada uno puede tomarse como quiera. Y eso está bien. Pero yo no busco algo “bien”, busco lo mejor. Busco resultados. Y sé que tu también.

Por eso hoy comparto contigo todo lo que necesitas saber sobre cómo ser más constante, desde la A hasta la Z.

priorizar actividades

Por qué no somos constantes

Antes de saber cómo dejar de procrastinar debemos responder la siguiente pregunta: ¿Por qué procrastinamos y no somos constantes?

La constancia para mi significa hacer las cosas que nosotros mismos sabemos que debemos hacer cuando tenemos que hacerlo, tanto si nos apetece como si no. Procrastinar es lo contrario.

Y sin embargo, solamente entorno a un 10% de la gente cumple sus propósitos de año nuevo. Parece claro que no somos demasiado buenos en lo que se refiere a mantener una promesa a nosotros mismos.

¿Por qué?

Bueno, gran parte de la culpa la tiene nuestra impaciencia. Queremos los resultados sin tener que pasar por todo el proceso. Queremos empezar a construir la casa por el tejado.

Cuando nos proponemos algo nos centramos en la meta, por ejemplo, como bajar de peso o leer 1 hora al día. Pero nos olvidamos de que el resultado final. Para poder llegar a la meta es imprescindible tener una base sólida. Y ahí entra la constancia.

Pero incluso aunque nos percatemos de todo el camino que nos queda para llegar hasta el objetivo seguimos sin conseguirlo. Seguimos desviándonos una y otra vez del camino.

¿Quieres saber por qué cuando te dispones a trabajar frente al ordenador acabas visitando las mismas páginas de siempre (facebook, youtube, etc)? ¿Quieres descubrir por qué aunque sepas que debes hacerlo no lo haces?

La respuesta está en saber cómo priorizar objetivos.

Cómo priorizar actividades para cumplir nuestros objetivos

Básicamente hay que entender todas nuestras actividades (trabajar, estar con la familia, leer, hacer deporte, etc) como prioridades en nuestra vida.

La salud suele ser la prioridad #1. En segundo puesto quizás esté la familia o los amigos. Leer con suerte se encontrará en el puesto de prioridad #54.

Ahora suponte que es momento de empezar ese libro que llevas tiempo queriendo leer. Te has propuesto leer 1 hora al día y no hay quien te pare… por ahora.

De repente te llega un mensaje al móvil y lo miras para no hacerle el feo a la persona que te lo ha mandado. En ese mensaje te pone un link a una divertida página de facebook y una cosa lleva a la otra y, al final, el tiempo que habías reservado para leer el libro lo acabas gastando en lo mismo de siempre.

¿Qué interpreta el cerebro con estos actos? Le estas diciendo que cuando se enfrenta “leer” vs “el móvil” el claro ganador es el smartphone. Así que el móvil tiene una prioridad mayor que el libro.

De esta forma, el cerebro va creando una serie de prioridades con las siguientes reglas del juego:

  • Cuando dos prioridades se enfrentan gana la que tiene una posición más alta.
  • Cuando una nueva prioridad aparece, por ejemplo el propósito de hacer deporte, no tiene posición determinada. Así que, cuando se enfrenta a una de la lista de prioridades el resultado determinará su posición en la tabla.

Por ejemplo: nos proponemos hacer deporte. Si se enfrenta contra los amigos que es una prioridad #5 y pierde entonces “hacer deporte” se clasificará como una prioridad #6, #7 o cualquiera mayor a #5. Si por el contrario, nos decidimos a hacer deporte aun cuando nuestros amigos nos insisten en salir con ellos entonces hacer deporte se clasificará como prioridad #4, #3 o cualquiera menor a #5.

¿Qué sacamos de todo esto? Esta lección: Con cada decisión sobre una acción estás determinando lo importante que es para ti. Estás determinando su prioridad en tu vida.

Obviamente cuanto mayor prioridad tenga una actividad más constante seremos en ella. Cuanto más abajo esté en nuestra lista de prioridades, menor prioridad tendrá para nosotros y, por tanto, seremos menos constantes. Así que el verdadero secreto para ser constante en algo y no procrastinar es priorizarlo.

Ahora días: “Ya tengo claro porqué procrastino y que lo que tengo que hacer es priorizar. Pero… ¿cómo?”

Solamente necesitas hacer 2 cosas: Preparar la mente y crear un plan.

Vamos a ver cada una de elas.

Prepara la mente para ser más constante

PASO #1: Tener muy pero que muy claro el porqué. Tener una motivación

¿Te ha pasado alguna vez lograr algo que llevabas tiempo tratando de conseguir y después sentirte decepcionado/a?

Lo primero que vamos a hacer es evitar que eso nos pueda pasar. No sé tú, pero yo no quiero malgastar mis energías y esfuerzos en conseguir algo que después me va a defraudar.

Cuando empezamos un nuevo propósito es fácil sentirse super motivado/a y dispuestos/as a todo. Nuestros ojos sólo ven el resultado, la bonita punta del iceberg y nos olvidamos de porqué queremos eso (¡si es que tenemos un porqué!).

Si no tienes muy claro el porqué de tu objetivo llegará el momento en el que no veas sentido a lo que haces. Tu trabajo no te aportará nada, tus horas en el gimnasio serán grises y simplemente no te sentirás con energía para vivir al máximo.

Así que más vale asegurarse de que quieres lo que quieres ;). Necesitas un por qué, una motivación y vamos a ver cómo conseguirlo.

Coge un lápiz o un boli y un papel. Sí, como en la vieja escuela.

Ahora deja volar tu imaginación y escríbele una carta a tu yo del futuro. Quizás a tu yo de dentro de 3 meses o de 1 año. Lo que consideres.

Con tu objetivo en mente, escríbele diciéndole lo orgulloso/a que estás de todo lo que ha conseguido. Recuérdale cuánto ha avanzado hacia su meta. Todo lo que ha luchado. Y sobretodo, recuérdale el porqué empezó. Descríbele lo mejor que puedas la sensación que te produce pensar en lograr lo que quieres.

No tengas miedo de ponerte sentimental. Es una carta para ti.

Una vez la termines, toca guardar esa carta siempre a mano de forma que todos los días la leas al menos 1 vez.

Yo la tengo en mi mesita de noche así todos las mañanas y todas las noches la leo para motivarme los días y alegrarme las noches.

Lo que queremos conseguir con esta carta es:

  • Motivarnos
  • Reflexionar sobre el porqué de nuestro objetivo
  • Asegurarnos de que, día tras día, vamos por el buen camino.

Sé que poca gente escribirá esta carta. Pero aquellos que lo hagan tendrán muchas más posibilidades de ser constante y llegar a su objetivo.

PASO #2: Decide conscientemente

Alrededor del 45% del tiempo que estamos despiertos vamos en “modo piloto automático”. Sin apenas pensar conscientemente sobre las decisiones que tomamos.

Por ejemplo, cuando decidimos hablar de un tema y no de otro, cuando nos lavamos los dientes, etc. Pero ahora tenemos que tomar nosotros el mando de la situación.

Si quieres lograr tu objetivo es crucial que hagas el propósito de forma consciente. Personalmente me ayuda decir en voz alta:

“Estoy comprometido a ser constante cada día en mi objetivo. ¡Lo estoy y lo estaré!”

No tienes porqué usar la misma frase, pero esta técnica ordena a la mente subconsciente a actuar ahora y no luego.

PASO #3: Preocúpate del ahora

“Después”, “mañana” o “dentro un mes” son imaginaciones de tu mente. No existen en la realidad, de la misma forma que no existe el pasado.

Pero esto no es una frase bonita para poner en una foto y punto. Esto tiene una aplicación práctica para tu día a día.

Lo único que tienes es este instante en el que estás leyendo estas letras. ¿Por qué entonces preocuparte por mañana o pasado?

Deja de pensar que tienes que ser constante hoy y mañana y pasado y el resto de días que te quedan.

Si ahora es lo único que tienes, ahora es el único momento en el que tienes que ser constante.

PASO #4: Vence a la pereza

¿Te acuerdas de la sensación de esperar a los Reyes Magos o a Santa Claus?

¿Recuerdas los sentimientos de alegría que te invadían de pequeño/a y te hacían correr y saltar a la espera de los regalos?

¿Y recuerdas qué pronto se apagaba esa llama? ¡Qué pronto dejaban de importarte los juguetes!

Lo que ocurría es que los sentimientos y pensamientos son pasajeros. Con el tiempo desaparecen si no se hace nada por conservarlos.

Pues bien, utilicemos esto a nuestro favor. Cuando sientas que no te apetece ni lo más mínimo ir al gimnasio, salir a correr o hacer lo que se supone que tienes que hacer recuerda que ese sentimiento es pasajero. En cuanto te levantes y empieces a hacer lo que te propusiste se disolverá.

Recuerda: Nada perdura. Esa tentación pasará. Simplemente actúa.

Lo sé, todo esto suena muy filosófico y poco práctico. No pienses que te quiero adoptar en una secta o que estoy forjando una religión. Por una vez, tómatelo en serio y dedícale toda tu atención.

En resumen, para preparar la mente sigue estos 4 pasos:

  • Define muy claramente el porqué de tu objetivo
  • Decide que vas a ser constante pero conscientemente, con todo tu ser.
  • Preocúpate solo del ahora. No pienses en lo difícil que será hacerlo mañana y todos los días. Solo Ahora existe.
  • Recuerda que los sentimientos y pensamientos son pasajeros. Aunque tu mente busque millones de excusas para no hacer lo que se supone que tiene no les hagas caso. Desaparecerán con el tiempo si actúas.

Con la mente ya preparada para ser constantes pasamos a la parte más práctica: crear el plan.

El plan para ser más constante

Si no quieres que los días se pasen y de repente tener la sensación de que no has conseguido nada de lo que tenías pensado entonces necesitas un plan.

como ser constante

Un plan, una estrategia o como quieras llamarlo sirve para no tener que decidir en cada momento qué hacer. Dicho de otra forma, crear un plan es como trazar una hoja de ruta para llegar a un sitio. Una vez lo tenemos listo ya tenemos un lugar donde mirar cuál es el siguiente paso en caso de duda.

Como ves el plan nos evitará esfuerzos innecesarios y nos evitará también tener que decidir en la tensión del momento.

¿Y cómo creamos un plan? En resumen para no desviarme mucho del tema principal, para darle forma a nuestro plan hay que dividir el objetivo que queremos lograr en pequeñas metas que podamos cumplir día a día, concretas y medibles en el tiempo.

Por ejemplo:

  • Perder 10 kilos –> Hacer 20 minutos de ejercicio cada día y comer verduras en la comida y cena
  • Leer más –> Cada día leeré 15 minutos después de comer

Lo importante aquí es ponernos las cosas fáciles y empezar por objetivos pequeños.

Una vez tenemos claro cuales son las acciones o “rutinas” que vamos a hacer, utilizamos la fórmula de las 3R: A cada Rutina (por ejemplo leer 15 minutos) la acompañamos de un Recordatorio y nos Recompenamos por el esfuerzo que hemos hecho.

Además, de todo esto necesitas algo tan simple como un calendario, en el que vas apuntando las tareas que tienes que realizar las tareas y tacharlas una vez las hayas completado.

El hecho de tachar un día por haber cumplido con lo que me había propuesto me motiva a seguir haciéndolo día tras día.

No puedo recalcar suficientemente lo importante que ha sido para mi tener un calendario que seguir.

Igual que la carta a ti mismo, este calendario tiene que estar en un lugar visible y al que vayas todos los días para poder dejar bien claro que hoy lo has conseguido. ;).

Aunque te motives diariamente con el calendario y la carta a ti mismo y aunque tengas claro que esos momentos en los que quieres abandonar son pasajeros, aun así te aseguro que habrá días en los que las ganas de procrastinar serán demasiado grandes. Así que aquí te dejo unas estrategias para combatir la procrastinación.

Otros factores a tener en cuenta para ser más constante

Cuando hablamos de ser constantes y dejar de procrastinar hay que tener cuidado. Todo lo que te he comentado arriba mejorar muchísimo tu constancia. Pero hay factores que se escapan a lo que hemos hablado aquí y me gustaría que los tuvieras en cuenta.

Está comprobado que nuestra fuerza de voluntad es mucho menor cuando:

  • Duermes poco y mal. Cada persona es un mundo pero, como norma general, trata de dormir entre 7 y 8 horas diarias para sentirte completamente renovado/a.
  • Comes porquería. Los alimentos son la energía que nos mueve día a día. Brinda a tu cuerpo con alimento ricos en vitaminas, minerales y otros micronutrientes. ¿Cómo? Evita la comida procesada e incorpora más verduras en tus comidas. Tu cuerpo tendrá un subidón de energía y también tu fuerza de voluntad.
  • Pasas mucho tiempo frente a la televisión o en navegando por internet.
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